Grandes formatos, vinos para compartir.

Una vez embotellado, el vino sigue su evolución, un proceso de crianza en botella donde el vino se redondea y afina.
A través del corcho se produce una microxigenación, cuanto más grande sea la botella la proporción entre el diámetro y longitud del corcho y el volumen de vino es más correcta, realizándose el proceso de evolución más pausadamente obteniendo mejores resultados.

Por lo tanto el tamaño del recipiente influye en este proceso de maduración en botella.

Las que normalmente nos encontramos, las estándar, son las de 75 cl. a partir de ahí podemos ver botellas de hasta 18 l., y cada una de ellas se denomina de una manera.

Con nombres algo complejos, que se dice pusieron elaboradores franceses en el Siglo XIX.

Aquí tenéis los tamaños y sus nombres, no hace falta que os los aprendáis…

En Mustiguillo embotellamos algunos de nuestros vinos en estos tamaños tan especiales: Magnum, Jéroboam (o doble magnum), Mathusalem y Salmanazar.

Beber vino es disfrutar con los tuyos de buenos momentos, que mejor que compartir una de estas espectaculares botellas con nuestros amigos.

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